Mansplaining

Men explain things to me. Por Rebecca Solnit.

El libro de Rebecca Solnit no habla de los temas que queremos tratar en este blog. Y, a la vez, trata de todo lo que queremos tratar en este blog.

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El libro de Rebecca Solnit arranca con una anécdota que es, precisamente, un síntoma del comportamiento que provoca que escribamos estas palabras. Arranca con la célebre anécdota en la que un hombre explica a la propia autora de qué va un libro. Un libro que ella misma ha escrito. Y que él ni siquiera ha leído. Se trata de una situación en la que muchas mujeres se encuentran a diario en sus trabajos. Reuniones, llamadas, encuentros, en los que una mujer tiene que escuchar callada cómo un hombre, sólo por el hecho de serlo, le explica -mal- el tema en el que ella es experta. Cuando probablemente él ni siquiera ha leído una palabra sobre el tema. Este es el panuestrodecadadía en la vida profesional de muchas mujeres.

Después, el libro pasa a ser casi un tratado de filosofía sobre la situación de la mujer en los últimos siglos. Eso implica, claro está, que de ahí se pase necesariamente a hablar de situaciones mucho más graves que el paternalismo en el trabajo. Se habla de violaciones en grupo, de cómo éstas se intentan evitar sólo a través del comportamiento de la potencial víctima -no te vistas así, no vayas sola por la noche- y no a través del comportamiento del agresor -no violes- y de asesinatos a manos de maridos y parejas. Habla de violencia de género y de cómo, afortunadamente, la reacción de muchas mujeres y hombres a lo largo de las últimas décadas ha conseguido que se acuñen nuevas expresiones necesarias para alcanzar igualdad al menos en el papel: el concepto violación marital antes no existía, puesto que no se contemplaba la posibilidad de que una mujer pudiera ser violada por su marido, éste se limitaba a ejercer su derecho; el acoso sexual en Estados Unidos no fue reconocido como un comportamiento punible por el Tribunal Supremo hasta 1986.

Tal y como señalamos en nuestro ideario, no es el objetivo de este blog tratar las formas más graves de agresión a las mujeres. Sin embargo, lo que no podemos negarle a la autora del libro es que, al final, todo es machismo y son las actitudes leves las que sostienen las más graves. Porque al final, parafraseando a Solnit (que a su vez cita a Marie Sheer) “feminism is the radical notion that women are people, a notion not universally accepted but spreading nonetheless”.

El libro de Rebecca Solnit trata de que en el trabajo, en casa, en los campus universitarios, en las relaciones de pareja, en los bares y tabernas, las mujeres deben ser tratadas como personas, ni más ni menos.

Sin duda, de eso sí que trata este blog.

El libro está disponible en la versión original inglesa y también traducido al castellano por Paula Martín en una edición bastante cuidada.

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“Best Female Chef”: la delgada línea entre el reconocimiento y la condescendencia

Hace algunos días el New York Times publicaba un artículo sobre la chef francesa Dominique Crenn a quien le dieron el galardón de “Best Female Chef” el año pasado (la ganadora de este año y las de años anteriores las encontraréis aquí).

Seguro que los méritos de Dominique son muchos y más que merecedores de este y otros reconocimientos. Si algún día vamos a su restaurante de San Francisco, intentaremos tener opinión propia, pero vamos a lo que realmente nos llama la atención del artículo del NY Times.

Algunos de los más prestigiosos jueces, críticos, etcétera de este ultra competitivo mundo de la alta cocina sueltan maravillas de este nivel: “cocina como un hombre”, “si ha llegado hasta aquí es porque tiene talento y trabaja duro, pero no nos engañemos, también porque tiene un enorme carisma, es guapa y tiene acento francés”. Ambas perlas vienen del crítico gastronómico Michael Bauer del San Francisco Chronicle.

No acabamos de saber si el Sr. Bauer está de acuerdo o no con el galardón. Si lo está, flaco favor hace a la pobre Dominique resaltando su belleza cuando valora su profesión. Y si lo que quiere decir es que la alta cocina es un mundo de hombres al que desgraciadamente solo se llega siendo guapa y, mejor aún, francesa, podría haber buscado un mecanismo algo más efectivo de denuncia.

De hecho, las críticas al galardón vienen de largo y se han repetido este año. Y con ellas la clásica disyuntiva entre la necesidad de dar un “premio extra” para visibilizar a las mujeres bajo el techo de cristal o dejar que compitan en (teórica) igualdad de condiciones en un mundo de hombres, controlado por hombres y premiado por hombres. Un mundo en el que, una vez más, sólo se da un caramelito a las mujeres especialmente luchadoras, especialmente fuertes y especialmente “masculinas” (no usamos el término en sentido peyorativo, sino refiriéndonos a la imagen típicamente “masculina” del triunfador). ¡Cuánto nos recuerda esto a las cuotas!

Nos encanta la comida, nos encanta la cocina, y nos encanta que ambas estén de moda. ¿De verdad que también aquí tenemos que tragarnos que los hombres juegan en otra liga?

The Importance of Being FCB

El miércoles fue el Día de la Mujer. Ya nos hicimos eco del hecho, de la noticia y de la controversia que ello provocaba incluso entre algunas feministas. Ese día, cientos de miles de mujeres salieron a la calle y se manifestaron.  Hubo un movimiento internacional masivo. Hoy las mujeres se encuentran más sensibilizadas que en ningún momento de la historia: la movilización colectiva y la concienciación es la única manera de conseguir una igualdad hoy inexistente. No sólo hubo manifestaciones, sino que hubo también paros, firmas y lecturas de manifiestos y actos de otra naturaleza en instituciones públicas y privadas. Sólo en Madrid se habla de una manifestación de entre 40.000 (según la Delegación del Gobierno) y 500.000 personas (según la organización).

Sin embargo, la mayor parte de los periódicos nacionales ocuparon su portada con otros menesteres:

De los tres periódicos anteriores, únicamente La Vanguardia dedica un breve espacio a las manifestaciones que tuvieron lugar el día anterior.

ABC sigue a su aire:

portada ABC 9 de marzo

Y sólo El País dedica su foto de portada a las movilizaciones por el Día de la Mujer, incluyendo el inicio del relato del drama de Vilma Trujillo:

portada El País 9 de marzo

Sin negar la importancia que para los seguidores del fútbol tuvo el partido que se celebró el miércoles en Barcelona, lo cierto es que resulta difícilmente justificable que le robe absolutamente todo el protagonismo a una movilización internacional masiva; algunos periódicos ni citaron las manifestaciones celebradas, como se ha podido ver.

Aunque trata fundamentalmente del mundo audiovisual y de la televisión, en “Homo videns: la sociedad teledirigida”, Giovanni Sartori reflexiona sobre lo que es y lo que no es noticia. ¿Qué es la noticia? ¿Lo que la gente quiere oír? ¿Lo que los medios quieren que sea noticia? ¿Lo que realmente lo es?

Una brecha que se mantiene

Según los datos publicados este jueves por la oficina estadística europea, Eurostat, las mujeres se han visto más afectadas que los hombres por el desempleo en el arranque del año, tanto en los países de la eurozona como en el conjunto de la Unión Europea (UE).

La tasa de desempleo se mantuvo globalmente en el 9,6 % en enero en la eurozona y bajó una décima en el conjunto de la UE, situándose en el 8,1 %, en ambos casos por debajo del paro femenino, que fue del 10 % en los Diecinueve y del 8,4 % en los Veintiocho.

España es junto con Grecia uno de los países donde la diferencia de parados entre hombres y mujeres es más elevada, con más de tres puntos porcentuales (16,8 % frente a 19,9 %). También es importante la brecha en la República Checa (4,1 % frente a 2,8 %) e Italia (13,3 % frente a 10,9 %).

Por el contrario, el paro afectó más a los hombres que a las mujeres en Letonia (11,4 % frente a 8 %); Lituania (9,6 % frente a 6,7 %); Finlandia (8,8 % frente a 8,6 %); Suecia (7,2 % frente a 6,5 %) y Francia (10,1 % frente a 9,9 %).

Un cordial saludo a Janusz Korwin-Mikke, que esta semana se ha ganado el premio a cateto de la semana.

8 de marzo: ¿sí?

Se trata éste de un tema que causa cierta controversia en la redacción. Día Internacional de la Mujer, 8 de marzo: sí o no.

A favor tiene que lo institucionalizó la ONU (que cuenta desde 2010 con una entidad específica para luchar por la igualdad de género  UN Women) en 1975, que es un día en que se puede ejercer una especial labor de sensibilización por este tema, que ha perdido el matiz sindicalista de “trabajadora” que podía provocar que no todas las mujeres se sintieran identificadas con la celebración. Y que, al final, hace falta un día especial de sensibilización para reivindicar que la igualdad de derechos está muy lejos de haberse alcanzado.

En contra: fundamentalmente, que las mujeres no se resignan a ser un colectivo desfavorecido y que la reivindicación ha de ser a diario, porque a diario se sufre el trato desigual. A esto se une que el gremio de la abogacía (y el mundo de los negocios en general) no es especialmente sensible a los movimientos sociales, huelgas y manifestaciones.

En cualquier caso, no podemos ignorar que el día existe y que este año ha habido movilizaciones desde el mes de octubre en todo el mundo para hacer patente la brecha salarial entre hombres y mujeres (que, según un informe reciente, se sitúa en el 23,25%) Este año se está organizando una huelga/paro de mujeres para el día 8 de marzo que pretende hacer más patente, si cabe, que si las mujeres paran, el mundo se para (sí, también los despachos de abogados se paran).

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Algunos medios se han hecho eco de esta noticia. Además de la habitual manifestación que se celebra con motivo de este día, se pretende celebrar un paro de media hora, entre las 12 y las 12.30. Se trata de levantar las manos durante media hora: no atender llamadas, no escribir demandas, no asistir a reuniones: parar es PARAR. Durante media hora… hasta los abogados nos podemos permitir un paro.

 

Pascua Militar, s. XXI

En realidad, no debería indignarnos que un club al que no queremos pertenecer publique o diga cosas con las que no estamos de acuerdo. Sin embargo, no siempre podemos evitar reacciones furibundas ante declaraciones cardenalicias -a pesar de no ser católicos-, o publicaciones en periódicos que jamás compramos.

De ahí algunas reacciones ante esta noticia publicada recientemente en el diario ABC. La publicación venía ilustrada por la siguiente imagen que, como no podía ser de otra manera tratándose de mujeres, es más propia de una revista de moda que de una noticia de carácter político:

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(fuente: ABC)

¿Y no será, digo yo, que cuando se ideó ese protocolo, las mujeres no llegaban a ministras?